En corto
Una página por cada tema que un cliente podría buscar por separado, más las que la ley o la confianza te obligan a tener. Casi ningún negocio pequeño pasa de siete, y muchos funcionan bien con cuatro.
La pregunta suele venir con una comparación: “es que la web de fulano tiene doce páginas”. Esa es la peor forma de decidirlo, porque no sabes si esas doce le sirven de algo.
Un sitio informativo no se mide en cantidad de páginas, sino en cuántos temas distintos tiene que explicar. Si dos páginas dicen lo mismo con otras palabras, no tienes dos páginas: tienes una repetida.
Una página por tema, no por costumbre
La regla es sencilla: cada página debe poder responder una pregunta que alguien haría en voz alta. “¿Qué hacen?”, “¿cuánto cuesta?”, “¿lo han hecho antes?”, “¿cómo los contacto?”. Si no puedes formular la pregunta, la página no tiene trabajo.
Eso también funciona al revés. Si tienes tres servicios que se contratan por separado, a precios distintos y para clientes distintos, meterlos en una sola página los deja a los tres a medias.
Criterio Hostui
Una página que existe solo para que el menú se vea lleno no es neutral: reparte la atención, alarga la navegación y deja tu tema principal compitiendo contra tus propias páginas flojas.
El menú es una promesa
Lo primero que hace alguien que llega dudando es leer el menú. Ahí decide si estás en su liga y si vas a poder resolverle lo suyo. Un menú de nueve entradas donde tres son variaciones del mismo servicio transmite lo contrario de lo que buscas: que no tienes claro qué vendes.
Cuatro entradas claras dicen más que nueve difusas. Y son mucho más fáciles de mantener cuando el negocio cambia.
Cuatro páginas alcanzan
Un consultorio odontológico con un solo local
Inicio, tratamientos, sobre el consultorio y contacto. Los tratamientos se explican en una sola página porque quien llega ya viene por uno concreto y decide igual.
Se necesitan más
Una empresa de logística con tres líneas de negocio
Carga nacional, internacional y almacenamiento tienen clientes distintos, precios distintos y preguntas distintas. Son tres páginas, cada una con su explicación completa.
Cómo contar las tuyas
Antes de dibujar nada, haz este ejercicio en papel. Si una línea no sale, esa página no existe todavía.
Merece página propia si…
- Alguien lo buscaría con esas palabras en Google.
- Se contrata o se decide por separado.
- Tienes al menos media página de contenido real que decir.
- Un cliente podría llegar directo ahí sin pasar por el inicio.
Es una sección, no una página, si…
- Solo cambia un detalle respecto de otra página.
- Se explica en dos párrafos y ya.
- Nadie lo buscaría con ese nombre.
- Solo está para que el menú tenga otra entrada.
Lo que se rompe cuando sobran páginas
El costo no es solo de construcción. Cada página adicional es contenido que hay que escribir bien, revisar cuando cambian los precios y actualizar cuando cambia la oferta. Las webs abandonadas casi siempre son webs que se hicieron más grandes de lo que el negocio podía mantener.
Y hay un efecto menos evidente: cuando dos páginas hablan del mismo tema, ninguna de las dos queda como la respuesta clara para ese tema. Es preferible una página fuerte que dos a medio escribir.
Lo que recomendamos
Escribe la lista de preguntas que te hacen tus clientes antes de comprar. Agrupa las que se responden juntas. El número de grupos es tu número de páginas — y suele ser menor del que esperabas.
Preguntas que nos hacen seguido
¿Hay un mínimo de páginas para que un sitio se vea serio?
No. Lo que se ve poco serio es una página vacía o repetida, no un sitio corto. Un sitio de cuatro páginas bien resueltas transmite más orden que uno de diez a medias.
¿Y el blog cuenta como páginas?
Cuenta como contenido que crece con el tiempo, no como estructura. Conviene decidirlo aparte: un blog sin quién lo escriba con cierta frecuencia se convierte en una sección con dos artículos viejos.
¿Puedo empezar con pocas y añadir después?
Sí, y suele ser lo más sensato. Lo importante es dejar planteada la estructura desde el inicio, para que añadir sea añadir y no rehacer el menú entero.
¿Quieres que contemos las tuyas juntos?
Cuéntanos qué vendes y a quién. De ahí sale la lista de páginas, y recién después hablamos de alcance y valor.
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